jueves, 9 de febrero de 2012

Lo que dura un mes.



Duró tan poco... 
Empezamos sabiendo que acabaría. 
Una de esas relaciones raras que sin saber cómo igual que han venido, se van. Pero decidimos correr el riesgo de vivir y sentir a tope. 
Llegaste cálido y animado, dando lo mejor de ti para enamorarnos, con toda la intensidad. Y respondí también dándolo todo, decidí poner toda la pizza en el horno, toda la pasta en la olla, todo el vodka en un cubata, deseando, en realidad, que no acabara nunca.
Salimos por las noches, y si no, tampoco descansábamos, había que divertirse. Bien sabes que aunque lo intenté, conseguí dormir poquito. Y cada día lo pasamos deseando que volviera la noche siguiente. 
Nos cubrimos de risas, bailes, piropos. Sí, bebimos, bailamos, tonteamos, jugamos y hasta nadamos. Cometimos locuras. ¡Cuánta hormona suelta!
Sentíamos de verdad eso que llaman "ser feliz". Sin pensar. Disfrutamos más de lo que podíamos imaginar.
Pero todo lo que empieza tiene un final, y como todo lo bueno... antojaba pasar rápido, fugaz. 
Y como bueno también fue memorable. 
Pero te fuiste y acabaste de la peor manera, doliendo como duelen las despedidas entre quien siente un cariño. Otro cambio en nuestras vidas. Una vuelta a la realidad después de un bonito sueño.
Te echo de menos y jamás te olvidaré por todo lo que viví cuando aún eras tú. 
Pero sé que volverás, volverás como todos vuelven, como atrapados en un ciclo que nunca se cierra. Espero ansiosa. 
Aunque solo dures 31 días...
Hasta pronto....... agosto.


(Dedicado a todxs lxs que disfrutaron estos ratitos de verano junto a mí)


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